Hay personas que desean profundamente sentirse queridas y, al mismo tiempo, viven las relaciones con una sensación persistente de inseguridad. Temen que el otro se aleje, necesitan confirmar constantemente que todo está bien, interpretan pequeños cambios como señales de rechazo o, por el contrario, se sienten incómodas cuando alguien se acerca demasiado y necesitan tomar distancia.
Estas formas de relacionarse pueden estar vinculadas a lo que en psicología conocemos como apego inseguro. No se trata de una enfermedad ni de una característica inmutable de la personalidad. El apego describe, entre otras cosas, cómo aprendemos a buscar seguridad emocional, cómo reaccionamos ante la separación y cómo regulamos la cercanía y la autonomía dentro de nuestras relaciones.