¿Qué tipo de psicólogo necesito para tratar la ansiedad? Cómo elegir terapeuta

Decidir pedir ayuda por ansiedad es un primer paso importante, pero enseguida puede aparecer otra pregunta: ¿qué psicólogo debería elegir?

Al buscar en Internet encontramos psicólogos que hablan de terapia cognitivo-conductual, ACT, EMDR, mindfulness, terapia integradora, terapia humanista o diferentes combinaciones de enfoques. También encontramos expresiones como “especialista en ansiedad”, “experto en ansiedad” o “terapeuta de ansiedad”, y no siempre resulta sencillo saber qué significan.

Para elegir un psicólogo para la ansiedad conviene comprobar, en primer lugar, que sea un profesional habilitado para realizar intervención sanitaria y valorar después su formación, experiencia específica con problemas de ansiedad, método de evaluación y tipo de tratamiento. Tan importante como el nombre de la terapia es que el profesional pueda explicar qué cree que está manteniendo el problema y cómo propone abordarlo.

En esta guía explicamos qué criterios pueden ayudarte a tomar una decisión con mayor información.

¿Necesito un psicólogo especialista en ansiedad?

No existe una especialidad sanitaria oficial denominada simplemente “psicólogo especialista en ansiedad”. Por eso conviene no interpretar esta expresión como si fuera automáticamente un título oficial.

Lo relevante es comprobar la formación sanitaria y la experiencia específica del profesional en la evaluación y tratamiento de los problemas de ansiedad.

La ansiedad, además, no constituye un único problema.

Bajo expresiones como “tengo ansiedad” pueden encontrarse situaciones muy diferentes:

  • preocupación excesiva y persistente;
  • ataques de pánico;
  • miedo a determinadas sensaciones corporales;
  • ansiedad social;
  • fobias;
  • agorafobia;
  • ansiedad anticipatoria;
  • obsesiones y compulsiones;
  • preocupación excesiva por la salud;
  • hipervigilancia;
  • estrés mantenido;
  • problemas relacionados con experiencias traumáticas.

Por eso puede ser más útil buscar un psicólogo con experiencia en el tipo concreto de dificultad que presentas que limitarse a buscar a alguien que utilice genéricamente la palabra “ansiedad”.

Si todavía no sabes exactamente qué te ocurre, no necesitas diagnosticarte antes de acudir. Precisamente una de las funciones de las primeras sesiones es realizar una evaluación que permita comprender el problema.

¿Qué formación debería tener un psicólogo para tratar la ansiedad?

Cuando buscamos tratamiento psicológico por un problema de salud mental, el primer criterio debería ser comprobar que estamos ante un profesional legalmente habilitado para realizar actividad sanitaria.

En España, la atención psicológica sanitaria corresponde, según el marco aplicable, a profesionales con la habilitación necesaria para ejercer en este ámbito, como los Psicólogos Generales Sanitarios, los profesionales que obtuvieron la habilitación sanitaria conforme a la normativa correspondiente y los Especialistas en Psicología Clínica.

También es recomendable comprobar que el profesional está colegiado y que el centro en el que trabaja, cuando corresponda, dispone de la correspondiente autorización sanitaria.

Una vez comprobado este requisito básico, podemos valorar aspectos más específicos:

  • formación posterior en problemas de ansiedad;
  • experiencia clínica;
  • conocimiento de tratamientos basados en la evidencia;
  • experiencia con el problema concreto que presentamos;
  • actualización profesional;
  • capacidad para realizar una evaluación individualizada.

¿Cuál es la mejor terapia psicológica para la ansiedad?

No existe una única respuesta válida para cualquier persona y cualquier problema de ansiedad.

Sin embargo, no todas las intervenciones disponen del mismo nivel de evidencia para todos los trastornos.

La terapia cognitivo-conductual (TCC) cuenta con un amplio respaldo científico para numerosos trastornos de ansiedad. Dependiendo del problema, puede incorporar procedimientos como exposición, modificación de interpretaciones, experimentos conductuales, trabajo sobre preocupación, reducción de conductas de seguridad o prevención de respuesta.

Otros desarrollos contemporáneos, como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y determinadas intervenciones basadas en mindfulness, pueden incorporarse en función de las características del caso y de los objetivos terapéuticos.

La pregunta más útil, por tanto, no suele ser únicamente:

“¿Qué terapia utiliza este psicólogo?”

Sino también:

“¿Por qué considera que esta intervención es adecuada para mi problema y qué vamos a intentar modificar con ella?”

Un buen tratamiento debería empezar por comprender qué mantiene tu ansiedad

Dos personas pueden experimentar taquicardia, preocupación o miedo y necesitar intervenciones diferentes.

Imaginemos tres casos.

Una persona tiene una primera crisis de pánico en el metro. Desde entonces comienza a evitar el transporte público, controla continuamente sus pulsaciones y procura no alejarse de lugares en los que pueda recibir ayuda.

Otra persona no tiene crisis de pánico, pero pasa varias horas al día intentando anticipar todos los problemas posibles relacionados con su trabajo, familia, salud y economía.

Una tercera experimenta mucha ansiedad cuando cree que los demás pueden evaluarla y empieza a evitar reuniones, presentaciones y situaciones sociales.

Las tres pueden decir:

“Tengo ansiedad”.

Pero los mecanismos que mantienen sus dificultades son diferentes.

Una evaluación psicológica debería ayudar a responder preguntas como:

  • ¿qué situaciones desencadenan la ansiedad?
  • ¿qué interpretamos que podría ocurrir?
  • ¿qué sensaciones físicas tememos?
  • ¿qué hacemos cuando aparece la ansiedad?
  • ¿qué situaciones evitamos?
  • ¿qué conductas utilizamos para sentirnos seguros?
  • ¿qué papel tiene la preocupación?
  • ¿cómo respondemos a la incertidumbre?
  • ¿qué consecuencias tiene todo esto sobre nuestra vida?

Esta formulación del problema permite diseñar un tratamiento más individualizado que simplemente aplicar una colección de técnicas para “relajarse”.

¿Qué debería preguntarte un psicólogo en las primeras sesiones?

Las primeras sesiones suelen tener un componente importante de evaluación.

El profesional puede preguntarte cuándo comenzó el problema, cómo ha evolucionado, qué situaciones lo desencadenan, qué pensamientos aparecen, qué síntomas físicos experimentas y qué estrategias utilizas para intentar sentirte mejor.

También debería interesarse por otros ámbitos relevantes: estado de ánimo, sueño, consumo de sustancias, tratamientos previos, medicación, problemas médicos, relaciones, acontecimientos vitales importantes y funcionamiento cotidiano.

Dependiendo del caso pueden utilizarse cuestionarios psicológicos validados como complemento de la entrevista.

El objetivo no debería ser simplemente acumular información, sino construir progresivamente una explicación de por qué aparece y por qué continúa apareciendo el problema.

¿Qué señales indican que un psicólogo puede ser adecuado para tratar mi ansiedad?

Antes de empezar una terapia es imposible saber con absoluta certeza cómo evolucionará el tratamiento. Sin embargo, existen algunos indicadores razonables que pueden ayudarte a valorar al profesional.

1. Puede explicarte cómo entiende tu problema

Después de una evaluación suficiente, el psicólogo debería poder ofrecerte una explicación comprensible de lo que puede estar ocurriendo.

No necesariamente tendrá todas las respuestas inmediatamente, pero debería existir progresivamente una hipótesis clínica que conecte síntomas, desencadenantes, pensamientos, emociones y comportamientos.

2. El tratamiento tiene objetivos

“Sentirme mejor” es un objetivo comprensible, pero demasiado general para organizar una intervención.

Los objetivos pueden concretarse, por ejemplo, en:

  • volver a conducir;
  • utilizar nuevamente el metro;
  • reducir las comprobaciones;
  • afrontar situaciones sociales;
  • dejar de evitar determinadas sensaciones físicas;
  • reducir el tiempo dedicado a preocuparse;
  • recuperar actividades abandonadas;
  • aumentar la tolerancia a la incertidumbre.

Estos objetivos permiten valorar mejor si el tratamiento está produciendo cambios relevantes en la vida cotidiana.

3. Puede explicarte qué vais a hacer y para qué

La terapia no debería ser una sucesión misteriosa de ejercicios.

Si se propone una exposición, un registro, un experimento conductual o una práctica de mindfulness, deberías poder comprender qué función tiene dentro del tratamiento.

4. No promete eliminar inmediatamente toda la ansiedad

La ansiedad es una emoción humana normal. Un tratamiento psicológico serio no debería vender como objetivo realista “no volver a sentir ansiedad nunca”.

En muchos casos el objetivo consiste en conseguir que la ansiedad deje de gobernar nuestras decisiones, modificar los procesos que mantienen el problema y recuperar progresivamente las actividades que hemos abandonado.

5. Adapta la intervención según la evolución

Un tratamiento basado en evidencia no significa aplicar exactamente el mismo protocolo a todo el mundo.

La intervención debería adaptarse a las características de la persona, sus circunstancias, objetivos, evolución y posibles dificultades durante el proceso.

¿La terapia para la ansiedad consiste simplemente en hablar?

Hablar es importante, pero en muchos tratamientos de ansiedad la intervención no termina en la conversación mantenida durante la sesión.

Una parte fundamental del cambio puede producirse al modificar progresivamente nuestra relación con aquello que tememos.

Por ejemplo, puede ser necesario afrontar situaciones evitadas, reducir determinadas conductas de seguridad, comprobar mediante experimentos qué ocurre cuando dejamos de controlar ciertas variables o practicar nuevas formas de responder ante pensamientos y sensaciones.

Esto significa que, dependiendo del problema, puede existir trabajo terapéutico entre sesiones.

¿Qué es la exposición y por qué es importante en muchos problemas de ansiedad?

La exposición es uno de los componentes fundamentales de numerosos tratamientos psicológicos para trastornos de ansiedad.

No consiste simplemente en “obligarte a hacer aquello que te da miedo”.

Bien planteada, implica aproximarse de forma planificada a situaciones, pensamientos, recuerdos o sensaciones temidas para favorecer nuevos aprendizajes y reducir progresivamente la dependencia de la evitación y de determinadas conductas de seguridad.

Por ejemplo, una persona que teme sufrir una crisis de ansiedad puede haber empezado a evitar cualquier actividad que aumente sus pulsaciones.

Si cada vez que siente el corazón acelerado se detiene inmediatamente, puede reforzarse la asociación:

corazón acelerado = peligro.

Dependiendo del caso, el tratamiento puede trabajar precisamente esta interpretación y el miedo a las propias sensaciones.

¿Un buen psicólogo debería hacerme sentir cómodo siempre?

No necesariamente.

Es importante distinguir entre sentirse seguro en la relación terapéutica y evitar cualquier incomodidad.

Una buena relación terapéutica debería permitir hablar de cuestiones difíciles sin sentirse juzgado y comprender por qué se realizan determinadas intervenciones.

Pero tratar un problema de ansiedad puede implicar acercarnos progresivamente a cosas que llevamos tiempo evitando.

Eso puede generar ansiedad.

Si una persona tiene miedo intenso a hablar en público, difícilmente podrá trabajar completamente ese miedo sin experimentar en algún momento cierta activación al exponerse a situaciones relacionadas con hablar delante de otras personas.

La finalidad no es provocar sufrimiento innecesariamente, sino aprender que podemos afrontar determinadas experiencias sin necesitar organizar nuestra vida alrededor de su evitación.

¿Qué importancia tiene sentirme comprendido por mi psicólogo?

Mucha.

La evidencia en psicoterapia señala la relevancia de la alianza terapéutica: la calidad de la relación profesional, el acuerdo sobre los objetivos y el consenso respecto a las tareas que se realizan para alcanzarlos.

Esto no significa que el mejor psicólogo sea necesariamente quien siempre nos da la razón.

Un profesional puede comprender nuestro sufrimiento y, al mismo tiempo, ayudarnos a cuestionar interpretaciones o comportamientos que están manteniendo el problema.

Una relación terapéutica útil combina empatía, colaboración y capacidad para trabajar sobre aspectos difíciles.

¿Cuándo debería plantearme cambiar de psicólogo?

Que las primeras sesiones resulten difíciles no significa necesariamente que el tratamiento sea inadecuado. La terapia necesita cierto tiempo para realizar una evaluación, establecer objetivos y comenzar la intervención.

Sin embargo, conviene hablar abiertamente con el profesional si:

  • no comprendes qué estáis trabajando;
  • no existe ningún objetivo terapéutico identificable;
  • no percibes que se haya realizado una evaluación suficiente;
  • las sesiones se repiten sin una dirección comprensible;
  • no puedes expresar desacuerdo o dudas;
  • te sientes sistemáticamente juzgado o invalidado;
  • el profesional realiza promesas de curación garantizada;
  • propone intervenciones sin poder explicar su finalidad.

Antes de abandonar directamente, cuando sea posible, puede resultar útil hablar sobre estas dudas en sesión. La forma en la que el terapeuta responde a ellas también aporta información sobre la relación terapéutica.

¿Cuántas sesiones necesito para tratar la ansiedad?

No existe un número universal de sesiones.

La duración depende del tipo de problema, su gravedad, cuánto tiempo lleva presente, la existencia de otros problemas asociados, las circunstancias personales y la respuesta al tratamiento.

Desconfía tanto de quien garantiza solucionar cualquier ansiedad en un número mínimo de sesiones como de la idea de que toda psicoterapia tenga necesariamente que durar años.

Una pregunta razonable para hacer al profesional es:

“¿Cómo vamos a saber si la terapia está funcionando?”

La evolución puede valorarse mediante síntomas, cuestionarios cuando resulten apropiados y, especialmente, mediante cambios funcionales: qué vuelves a hacer, qué dejas de evitar y cuánto condiciona la ansiedad tus decisiones.

¿Es mejor un psicólogo presencial u online para la ansiedad?

No existe una modalidad universalmente mejor para todas las personas.

La terapia psicológica online puede ser adecuada para numerosos problemas de ansiedad y facilita el acceso a profesionales especializados independientemente del lugar de residencia.

La terapia presencial puede ser preferible para algunas personas por sus circunstancias, preferencias o características clínicas.

Por tanto, la elección no debería basarse exclusivamente en la idea de que una modalidad es siempre superior a la otra.

Es más importante valorar la adecuación del tratamiento, la cualificación del profesional, la calidad de la evaluación y la capacidad para desarrollar correctamente las intervenciones necesarias.

Preguntas que puedes hacer a un psicólogo antes de empezar terapia

No necesitas realizar una entrevista de trabajo al terapeuta, pero si tienes dudas es completamente razonable preguntar.

Estas preguntas pueden resultar útiles:

  • ¿Tienes experiencia tratando este tipo de ansiedad?
  • ¿Qué enfoque utilizas habitualmente?
  • ¿Cómo son las primeras sesiones?
  • ¿Realizas una evaluación antes de establecer el tratamiento?
  • ¿Cómo estableceremos los objetivos?
  • ¿Cómo sabremos si estoy mejorando?
  • ¿Trabajas con exposición cuando está indicada?
  • ¿Hay tareas o ejercicios entre sesiones?
  • ¿Qué ocurre si después de un tiempo no estoy mejorando?
  • ¿Puedes atenderme online o presencialmente?

Un profesional serio no debería sentirse cuestionado porque quieras comprender cómo trabaja.

¿Cómo elegir entre varios psicólogos para la ansiedad?

Si estás comparando varios profesionales, puede ayudarte establecer un orden de prioridades.

Primero: comprueba la habilitación profesional y sanitaria.

Segundo: busca experiencia específica en ansiedad y, cuando sea posible, en el problema concreto que presentas.

Tercero: valora si utiliza intervenciones respaldadas por evidencia para ese problema.

Cuarto: observa cómo realiza la evaluación y si puede explicarte su planteamiento.

Quinto: valora la relación terapéutica. Debes poder preguntar, discrepar y expresar tus dificultades.

Sexto: considera aspectos prácticos como ubicación, modalidad presencial u online, horarios, frecuencia y coste.

El profesional con más reseñas o con una web más atractiva no tiene por qué ser necesariamente el más adecuado para tu caso.

¿Necesito realmente un psicólogo o puedo manejar la ansiedad solo?

No toda ansiedad necesita psicoterapia.

Hay periodos de preocupación y estrés que podemos gestionar mediante nuestros propios recursos, apoyo social, descanso y cambios en determinadas circunstancias.

La cuestión cambia cuando empezamos a perder libertad.

Si estás dejando de hacer cosas, necesitas controlar cada vez más situaciones, pasas una parte considerable del día preocupado o llevas semanas o meses intentando solucionar el problema sin conseguirlo, puede ser razonable realizar una valoración.

En nuestro artículo ¿cuándo ir al psicólogo por ansiedad? explicamos con mayor detalle las señales que pueden indicar que ha llegado el momento de pedir ayuda.

Psicólogos para ansiedad en Madrid y terapia online

En Ícaro Psicología realizamos evaluación y tratamiento psicológico de diferentes problemas relacionados con la ansiedad.

Nuestro objetivo en las primeras sesiones es comprender qué está ocurriendo en cada caso y, especialmente, identificar los procesos que pueden estar manteniendo el problema.

Esto permite establecer posteriormente objetivos terapéuticos y seleccionar las intervenciones más adecuadas.

Trabajamos con problemas como ansiedad generalizada, ataques de pánico, ansiedad anticipatoria, fobias, ansiedad social, hipervigilancia, obsesiones y otros problemas en los que el miedo, la preocupación o la evitación están limitando progresivamente la vida de la persona.

Puedes consultar nuestra página sobre tratamiento psicológico de la ansiedad en Ícaro Psicología para conocer con más detalle cómo abordamos estos problemas.

Disponemos de atención psicológica presencial en Madrid y terapia online.

No necesitas saber qué trastorno tienes ni qué tipo de terapia necesitas antes de pedir una primera consulta. Precisamente una evaluación profesional debería ayudarte a responder esas preguntas.


Autor: Ignacio Calvo, psicólogo y director de Ícaro Psicología. Psicólogo colegiado M-17.577 y Experto en Intervención en Ansiedad y Estrés por la Universidad Complutense de Madrid.

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