Agorafobia

La agorafobia es un trastorno de ansiedad caracterizado por un miedo intenso ante determinadas situaciones en las que la persona teme que escapar pueda resultar difícil o que no pueda recibir ayuda si empieza a encontrarse mal.

Puede aparecer en el transporte público, centros comerciales, espacios abiertos, lugares cerrados, colas, aglomeraciones o simplemente al alejarse de casa. Algunas personas pueden afrontar estas situaciones únicamente si van acompañadas, llevan determinados objetos de seguridad o saben que pueden regresar rápidamente a un lugar que consideran seguro.

Aunque la agorafobia aparece con frecuencia asociada a ataques de pánico, agorafobia y trastorno de pánico no son lo mismo.

En Ícaro Psicología evaluamos y tratamos la agorafobia y otros problemas de ansiedad mediante terapia psicológica presencial en Madrid y terapia online.

¿Qué es exactamente la agorafobia?

La palabra agorafobia puede llevar a pensar que consiste simplemente en tener miedo a los espacios abiertos o a salir de casa.

Sin embargo, el problema es más complejo.

El temor suele estar relacionado con encontrarse en situaciones en las que la persona cree que escapar podría resultar difícil, recibir ayuda podría ser complicado o tendría que soportar determinados síntomas sin poder ponerse inmediatamente a salvo.

Por ejemplo, alguien puede pensar:

“¿Y si me mareo dentro del metro y no puedo salir?”

“¿Y si tengo un ataque de pánico en mitad de la autopista?”

“¿Y si me encuentro mal estando lejos de casa?”

“¿Y si me desmayo y nadie puede ayudarme?”

“¿Y si empiezo a sentir ansiedad y tengo que esperar en esta cola?”

Por eso, dos lugares físicamente muy diferentes pueden producir un miedo parecido si comparten una característica: la sensación de no poder escapar o ponerse a salvo inmediatamente.

¿Qué situaciones suelen producir miedo en la agorafobia?

Las situaciones temidas varían entre personas, pero son frecuentes:

  • metro, autobús, tren o avión;
  • conducir por autopistas, túneles o carreteras alejadas;
  • centros comerciales y grandes superficies;
  • supermercados;
  • cines, teatros o auditorios;
  • restaurantes;
  • ascensores;
  • espacios abiertos como plazas o aparcamientos;
  • lugares cerrados;
  • aglomeraciones;
  • esperar en una cola;
  • permanecer lejos de una salida;
  • alejarse del domicilio;
  • salir solo;
  • quedarse solo en casa en determinados casos.

No es necesario temer todas estas situaciones para que exista un problema agorafóbico. La evaluación debe analizar cuáles producen miedo, por qué lo producen y hasta qué punto están condicionando la vida de la persona.

¿Cuáles son los síntomas de la agorafobia?

La agorafobia puede manifestarse a nivel cognitivo, físico y conductual.

Miedo anticipatorio

La ansiedad puede comenzar mucho antes de salir.

La persona piensa dónde tendrá que ir, cuánto tardará, qué transporte utilizará, dónde están las salidas o qué haría si empezara a sentirse mal.

Síntomas físicos

En las situaciones temidas pueden aparecer:

  • palpitaciones;
  • mareo;
  • sensación de inestabilidad;
  • falta de aire;
  • sudoración;
  • temblor;
  • náuseas;
  • sensación de debilidad;
  • hormigueo;
  • sensación de irrealidad;
  • miedo a desmayarse o perder el control.

En algunas personas estas sensaciones están muy relacionadas con ataques de pánico; en otras, el miedo agorafóbico puede existir sin ataques de pánico recurrentes.

Necesidad de escapar

Cuando aumenta la ansiedad puede aparecer una intensa urgencia por abandonar la situación y regresar a un lugar considerado seguro.

Evitación

La persona empieza a reducir progresivamente las situaciones que afronta.

Puede dejar de utilizar el metro, conducir únicamente por determinadas rutas, comprar por Internet, evitar centros comerciales o dejar de viajar.

Necesidad de ir acompañado

Algunas situaciones solo parecen tolerables si está presente una persona de confianza.

Esto puede hacer que la autonomía vaya disminuyendo progresivamente.

¿Agorafobia significa tener miedo a salir de casa?

No necesariamente.

Algunas personas con agorafobia llegan a experimentar grandes dificultades para salir de casa, pero muchas otras continúan saliendo.

Lo hacen, sin embargo, dentro de un mapa cada vez más restringido:

  • solo determinados recorridos;
  • solo acompañadas;
  • solo cerca de casa;
  • solo utilizando su propio coche;
  • evitando determinadas horas;
  • evitando lugares concurridos;
  • permaneciendo siempre cerca de una salida.

También existen otros motivos por los que una persona puede experimentar miedo o dificultad para salir de casa que no necesariamente corresponden a una agorafobia.

Por eso hemos desarrollado una guía específica sobre miedo a salir de casa y cómo recuperar progresivamente la autonomía.

¿Agorafobia y trastorno de pánico son lo mismo?

No.

Actualmente se consideran diagnósticos diferenciados.

El trastorno de pánico se caracteriza por la aparición recurrente de ataques de pánico inesperados y por la preocupación o los cambios de comportamiento posteriores relacionados con nuevas crisis.

La agorafobia se caracteriza por el miedo y la evitación de determinadas situaciones en las que escapar o recibir ayuda se percibe como difícil.

Ambos problemas pueden aparecer juntos, pero también pueden presentarse por separado.

Si tu principal dificultad son las crisis repentinas y el miedo a que vuelvan a aparecer, puedes consultar nuestra página sobre ataques de pánico y trastorno de pánico.

¿Por qué se mantiene la agorafobia?

Uno de los mecanismos más importantes es el aprendizaje que se produce a través de la evitación.

Podemos representarlo de forma sencilla:

Situación temida → anticipación de peligro → ansiedad → escape o evitación → alivio inmediato → aumento del miedo futuro.

Imaginemos que una persona empieza a sentir mareo dentro del metro.

Piensa:

“Tengo que salir de aquí”.

Baja inmediatamente en la siguiente estación.

Al salir, la ansiedad empieza a disminuir.

La conclusión puede ser:

“Menos mal que he salido”.

Pero existe otra información que la persona no ha podido obtener:

“¿Qué habría sucedido si hubiera permanecido allí?”

El alivio producido por escapar puede reforzar la idea de que la situación era realmente peligrosa.

Cuando el mundo empieza a hacerse cada vez más pequeño

La agorafobia puede desarrollarse gradualmente.

Al principio la persona deja de utilizar el metro.

Después evita los autobuses.

Empieza a desplazarse únicamente en coche.

Más tarde evita conducir por autopista.

Después solo conduce cerca de casa.

Finalmente necesita ir acompañada.

Cada decisión puede parecer razonable de forma aislada:

“Hoy mejor no voy”.

“Voy en coche porque estoy más tranquilo”.

“Prefiero que venga alguien conmigo”.

El problema aparece cuando, acumuladas durante meses o años, estas decisiones reducen significativamente la autonomía.

¿Qué son las conductas de seguridad en la agorafobia?

No toda evitación consiste en dejar de acudir a un lugar.

Una persona puede entrar en una situación temida utilizando numerosas estrategias para sentirse protegida.

Por ejemplo:

  • llevar siempre una botella de agua;
  • llevar medicación “por si acaso”;
  • comprobar dónde están las salidas;
  • sentarse junto a una puerta;
  • tener siempre el teléfono cargado;
  • conocer dónde está el hospital más cercano;
  • ir acompañada;
  • utilizar únicamente determinadas rutas;
  • aparcar muy cerca del destino;
  • comprobar constantemente el pulso o la respiración;
  • distraerse compulsivamente para no notar las sensaciones;
  • abandonar el lugar en cuanto aparece ansiedad.

El problema no es que llevar agua o sentarse cerca de una puerta sea perjudicial por sí mismo.

La cuestión terapéutica es qué significado tiene esa conducta.

Si la persona cree:

“Puedo estar aquí únicamente porque llevo esto conmigo”,

la estrategia puede contribuir a mantener la percepción de vulnerabilidad.

¿Por qué algunas personas necesitan una “persona segura”?

La presencia de una pareja, familiar o amigo puede reducir considerablemente la ansiedad.

Esto es comprensible.

Sin embargo, si la persona llega a creer que no podría afrontar determinadas situaciones sin ese acompañamiento, puede desarrollarse una dependencia cada vez mayor.

El tratamiento no consiste en retirar bruscamente el apoyo.

Puede trabajarse progresivamente para que la persona recupere experiencias de autonomía y compruebe que puede desenvolverse sin necesitar siempre la presencia de alguien que actúe como garantía de seguridad.

¿Qué papel tienen las sensaciones corporales?

En algunas personas con agorafobia existe un intenso temor hacia sensaciones como:

  • mareo;
  • taquicardia;
  • falta de aire;
  • debilidad;
  • inestabilidad;
  • desrealización.

La persona no teme solamente el lugar.

Teme:

“Sentirme así estando allí”.

Por ejemplo, puede no existir un miedo específico al supermercado, sino miedo a marearse en mitad de una cola y no poder salir inmediatamente.

Cuando el miedo a las sensaciones corporales desempeña un papel importante, el tratamiento puede incluir trabajo específico sobre ellas y, cuando esté indicado, procedimientos de exposición interoceptiva.

¿Cómo se diagnostica la agorafobia?

El diagnóstico debe realizarse mediante una evaluación clínica profesional.

No basta con experimentar incomodidad en lugares concurridos o preferir permanecer cerca de casa.

Durante la evaluación interesa conocer:

  • qué situaciones producen miedo;
  • qué teme exactamente que ocurra la persona;
  • qué situaciones evita;
  • cuáles afronta únicamente acompañada;
  • qué conductas de seguridad utiliza;
  • cuánto tiempo lleva ocurriendo;
  • qué grado de interferencia produce;
  • si existen ataques de pánico;
  • si existe miedo a determinadas sensaciones físicas;
  • otros problemas psicológicos o médicos que puedan explicar mejor los síntomas.

También debe realizarse un diagnóstico diferencial con otros problemas que pueden generar evitación.

¿Agorafobia o fobia específica?

La diferencia no depende únicamente del lugar.

Por ejemplo, dos personas pueden evitar un ascensor por razones muy diferentes.

Una puede temer específicamente los espacios cerrados.

Otra puede pensar:

“¿Y si me da un ataque de pánico y no puedo salir?”

El comportamiento observable es parecido —evitar el ascensor—, pero el miedo que lo mantiene es diferente.

Por eso la evaluación debe estudiar qué teme exactamente la persona que pueda ocurrir.

¿Cómo se trata la agorafobia?

El tratamiento psicológico debe adaptarse a los mecanismos que mantienen el problema en cada persona.

La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y los procedimientos de exposición tienen un papel especialmente importante cuando existe agorafobia asociada a problemas de pánico.

Dependiendo del caso, el tratamiento puede incluir:

  • comprender el funcionamiento de la ansiedad y la evitación;
  • identificar las predicciones de peligro;
  • trabajar las interpretaciones de determinadas sensaciones corporales;
  • reducir progresivamente conductas de seguridad;
  • recuperar situaciones evitadas;
  • realizar exposición gradual a contextos temidos;
  • trabajar el miedo a las sensaciones cuando corresponda;
  • recuperar autonomía;
  • reducir la dependencia de acompañantes cuando esté manteniendo el problema;
  • prevenir recaídas.

El objetivo no consiste únicamente en conseguir que la persona experimente menos ansiedad.

Se busca que pueda recuperar desplazamientos, actividades y decisiones que el miedo había ido eliminando de su vida.

¿Cómo funciona la exposición en la agorafobia?

La exposición consiste en acercarse de forma planificada a situaciones que se han ido evitando.

Por ejemplo:

  • caminar progresivamente más lejos de casa;
  • entrar en un supermercado;
  • permanecer en una cola;
  • realizar un trayecto en autobús;
  • utilizar el metro;
  • conducir por determinadas vías;
  • permanecer en un centro comercial;
  • realizar actividades sin acompañante.

La exposición no debería entenderse simplemente como:

“Tengo que aguantar hasta que desaparezca la ansiedad”.

Su finalidad es generar nuevos aprendizajes.

Por ejemplo:

“Puedo sentir ansiedad sin tener que escapar inmediatamente”.

“El mareo no significa necesariamente que vaya a desmayarme”.

“Puedo permanecer aquí aunque no tenga una salida inmediata”.

“No necesito controlar todas las condiciones para poder desplazarme”.

¿Hay que hacer la exposición de golpe?

No necesariamente.

La intervención puede organizarse de forma gradual, atendiendo al nivel de dificultad, los objetivos terapéuticos y las características de cada persona.

Lo importante es que la progresión permita realizar aprendizajes relevantes y no se convierta simplemente en una sucesión de situaciones realizadas únicamente cuando la persona se siente completamente segura.

Tampoco se trata de forzar arbitrariamente a alguien a afrontar situaciones sin preparación.

¿Tengo que esperar a estar tranquilo para salir?

Esta pregunta es especialmente importante.

Si una persona establece la regla:

“Solo puedo salir cuando no tenga ansiedad”,

la propia ansiedad se convierte en una condición para decidir qué puede hacer.

El tratamiento puede ayudar a desarrollar una alternativa:

“Puedo hacer determinadas cosas aunque hoy aparezca ansiedad”.

Esto no significa ignorar el malestar, sino aprender progresivamente que la presencia de ansiedad no tiene por qué determinar automáticamente el comportamiento.

¿ACT puede utilizarse en la agorafobia?

Dependiendo de la formulación clínica, pueden incorporarse procedimientos procedentes de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), especialmente para trabajar la evitación experiencial y recuperar comportamientos relacionados con valores personales.

Una pregunta terapéutica importante puede ser:

“¿Qué cosas importantes has dejado de hacer para evitar sentir ansiedad?”

Viajar, trabajar, visitar familiares, acompañar a los hijos, acudir a actividades culturales, mantener relaciones o simplemente caminar libremente por la ciudad pueden convertirse en objetivos relevantes del tratamiento.

La finalidad no es aceptar pasivamente una vida limitada, sino recuperar progresivamente una vida más amplia aunque durante el proceso aparezca malestar.

¿Y la medicación?

Cuando existen problemas de pánico asociados, el tratamiento farmacológico puede considerarse en determinados casos y debe ser valorado y prescrito por un profesional médico.

La decisión debe tener en cuenta la intensidad y duración de los síntomas, tratamientos previos, preferencias de la persona, posibles dificultades asociadas y otras circunstancias clínicas.

Cuando existe tratamiento psicológico y farmacológico simultáneamente puede resultar conveniente la coordinación entre profesionales.

¿Cuánto dura el tratamiento de la agorafobia?

No existe una duración idéntica para todas las personas.

Puede depender de:

  • la extensión de las situaciones evitadas;
  • el tiempo de evolución;
  • la presencia de ataques de pánico;
  • el grado de dependencia de conductas de seguridad;
  • la autonomía que se haya perdido;
  • la presencia de otros problemas psicológicos;
  • los objetivos terapéuticos;
  • la respuesta al tratamiento.

Resulta especialmente útil establecer objetivos observables.

Por ejemplo:

  • volver a utilizar el metro;
  • hacer la compra solo;
  • conducir hasta el trabajo;
  • alejarse progresivamente del barrio;
  • volver a viajar;
  • acudir a una cita sin acompañante.

Estos objetivos permiten evaluar la recuperación no solamente por cuánto disminuye la ansiedad, sino también por cuánta autonomía está recuperando la persona.

Un ejemplo de recuperación de la agorafobia

En ocasiones resulta más fácil comprender el tratamiento viendo cómo se desarrolla progresivamente.

En Ícaro hemos publicado un caso clínico divulgativo, con detalles modificados para preservar la confidencialidad, en el que explicamos cómo puede evolucionar un proceso de recuperación.

Puedes consultarlo en Volver a salir: el tratamiento de un caso de agorafobia.

¿Cuándo conviene acudir a un psicólogo?

Puede resultar recomendable solicitar una evaluación cuando:

  • estás dejando de utilizar determinados transportes;
  • evitas lugares porque temes encontrarte mal;
  • cada vez necesitas estar más cerca de casa;
  • solo afrontas determinadas situaciones acompañado;
  • has desarrollado numerosos rituales para sentirte seguro;
  • estás rechazando viajes o actividades;
  • tu autonomía está disminuyendo;
  • el miedo a sufrir ansiedad está condicionando tus decisiones.

No es necesario esperar hasta no poder salir de casa.

De hecho, intervenir cuando el mapa de evitaciones empieza a ampliarse puede evitar que el problema termine afectando a más áreas de la vida.

Tratamiento de la agorafobia en Madrid

En Ícaro Psicología realizamos evaluación y tratamiento psicológico de la agorafobia en Madrid.

Durante las primeras sesiones buscamos comprender qué situaciones se han convertido en amenazantes, qué teme exactamente la persona que pueda ocurrir, qué sensaciones corporales intervienen y qué estrategias está utilizando para sentirse segura.

A partir de esta evaluación se establece una intervención individualizada orientada no solo a reducir el malestar, sino también a recuperar progresivamente autonomía y actividades importantes.

Si quieres conocer nuestro abordaje general de estos problemas puedes consultar nuestra página sobre tratamiento psicológico de la ansiedad en Madrid.

Terapia online para la agorafobia

La agorafobia también puede abordarse mediante terapia psicológica online cuando esta modalidad resulta adecuada.

De hecho, el tratamiento online no significa que la intervención tenga que permanecer dentro de casa.

Las sesiones pueden utilizarse para evaluar el problema, planificar exposiciones y experimentos conductuales y revisar posteriormente qué ha ocurrido en situaciones realizadas entre sesiones.

Es importante, sin embargo, que la terapia online no se convierta involuntariamente en otra forma de evitar indefinidamente cualquier desplazamiento. La modalidad debe estar al servicio de los objetivos terapéuticos.

Preguntas frecuentes sobre agorafobia

¿Agorafobia significa miedo a los espacios abiertos?

No exclusivamente. El miedo puede aparecer en espacios abiertos, transporte público, lugares cerrados, aglomeraciones o al estar lejos de casa. El elemento relevante suele ser la percepción de que escapar o recibir ayuda podría resultar difícil.

¿Puedo tener agorafobia sin ataques de pánico?

Sí. Agorafobia y trastorno de pánico son diagnósticos diferentes y la agorafobia puede presentarse sin ataques de pánico recurrentes.

¿Puedo tener agorafobia aunque salga todos los días?

Sí. Algunas personas continúan saliendo, pero restringen mucho dónde van, cómo se desplazan, cuánto se alejan o si pueden hacerlo sin acompañante.

¿Necesitar ir acompañado es un síntoma de agorafobia?

Puede formar parte del problema cuando la persona considera que determinadas situaciones solo pueden afrontarse en presencia de alguien de confianza. Debe valorarse dentro del conjunto de síntomas y no de forma aislada.

¿La agorafobia se supera simplemente obligándose a salir?

No. La exposición es un componente importante del tratamiento, pero debe utilizarse dentro de una formulación clínica que tenga en cuenta las predicciones de peligro, las conductas de seguridad, las sensaciones temidas y los aprendizajes que se quieren producir.

¿Es mejor esperar a que baje la ansiedad antes de salir?

No necesariamente. Esperar siempre a sentirse completamente tranquilo puede reforzar la idea de que la ansiedad impide afrontar situaciones. En terapia puede aprenderse progresivamente a realizar actividades importantes aunque aparezca cierto nivel de ansiedad.

¿Se puede tratar psicológicamente la agorafobia?

Sí. Existen intervenciones psicológicas respaldadas por la investigación. La TCC y los procedimientos de exposición tienen especial relevancia en los problemas de pánico y evitación agorafóbica.

Solicitar ayuda por agorafobia

Si has notado que cada vez hay más lugares a los que no vas, necesitas estar más cerca de casa o dependes de otras personas para hacer cosas que antes hacías solo, puede ser un buen momento para realizar una evaluación.

No necesitas esperar hasta que salir de casa resulte imposible.

Uno de los objetivos del tratamiento es precisamente detener ese proceso de reducción progresiva y ayudarte a recuperar autonomía.

Solicitar cita con el equipo de Ícaro Psicología

Referencias

  • American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th ed., text rev.; DSM-5-TR). American Psychiatric Association Publishing.
  • National Institute for Health and Care Excellence. (2020). Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults: management (CG113). NICE.
  • Pompoli, A., Furukawa, T. A., Imai, H., Tajika, A., Efthimiou, O., & Salanti, G. (2016). Psychological therapies for panic disorder with or without agoraphobia in adults: a network meta-analysis. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2016(4), CD011004.

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