EMDR en el Tratamiento de la Ansiedad

EMDR en el tratamiento de la ansiedad: cuándo puede ser útil

EMDR puede ser especialmente útil cuando la ansiedad está relacionada con experiencias traumáticas, recuerdos perturbadores o situaciones que continúan activando respuestas intensas de miedo. Sin embargo, no es el tratamiento de primera elección para cualquier problema de ansiedad.

Esta distinción es importante.

Una persona puede tener ansiedad generalizada, ataques de pánico, fobias, ansiedad social o miedo a determinadas sensaciones corporales sin que exista necesariamente un trauma que deba reprocesarse.

En otros casos sí encontramos experiencias pasadas que siguen funcionando como señales de peligro en el presente. Es precisamente ahí donde EMDR puede tener un papel clínico especialmente relevante.

¿Qué es EMDR?

EMDR son las siglas de Eye Movement Desensitization and Reprocessing, traducido habitualmente como Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares.

Fue desarrollado inicialmente por Francine Shapiro y se utiliza principalmente para trabajar recuerdos y experiencias perturbadoras que mantienen una elevada carga emocional.

Durante el tratamiento se trabaja sobre determinados recuerdos, imágenes, pensamientos, emociones y sensaciones mientras se utiliza estimulación bilateral, habitualmente mediante movimientos oculares, aunque también pueden emplearse otras modalidades.

EMDR sigue un protocolo estructurado y no consiste simplemente en “mover los ojos mientras se piensa en algo doloroso”.

¿Para qué problema tiene EMDR mayor evidencia?

El respaldo científico más sólido de EMDR se encuentra en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático (TEPT).

La Organización Mundial de la Salud incluye EMDR, junto con las intervenciones cognitivo-conductuales centradas en trauma, entre las intervenciones psicológicas con mayor evidencia para el TEPT. :contentReference[oaicite:1]{index=1}

NICE también recomienda ofrecer EMDR a determinados adultos con diagnóstico de TEPT o síntomas clínicamente importantes relacionados con trauma, especialmente cuando han transcurrido más de tres meses desde el acontecimiento traumático. :contentReference[oaicite:2]{index=2}

Por tanto, cuando hablamos de EMDR y ansiedad conviene formular la pregunta correctamente:

¿La ansiedad actual está relacionada con recuerdos o experiencias que continúan activando respuestas de amenaza?

¿Puede utilizarse EMDR para otros problemas de ansiedad?

Puede utilizarse en determinados casos, pero la evidencia es menos sólida y depende mucho del problema concreto.

En trastornos como:

  • trastorno de pánico;
  • fobias específicas;
  • ansiedad generalizada;
  • ansiedad por la salud;
  • ansiedad social;

existen estudios y aplicaciones clínicas de EMDR, pero no debemos asumir que su nivel de evidencia es equivalente al que tiene para TEPT.

En muchos de estos problemas, la terapia cognitivo-conductual y los procedimientos de exposición cuentan con un respaldo más establecido.

¿Cuándo puede tener sentido EMDR en una persona con ansiedad?

EMDR puede tener especial sentido cuando durante la evaluación encontramos experiencias que continúan funcionando como núcleos de amenaza.

Por ejemplo:

  • un accidente de tráfico;
  • una agresión;
  • una hospitalización vivida con intenso miedo;
  • una crisis médica;
  • una experiencia de humillación;
  • una pérdida inesperada;
  • una situación de violencia;
  • experiencias repetidas de inseguridad interpersonal.

La cuestión no es únicamente que algo haya ocurrido en el pasado.

Lo clínicamente relevante es si esa experiencia continúa organizando las respuestas actuales de miedo, evitación o hipervigilancia.

Trauma, memoria y ansiedad: evitando explicaciones demasiado simplistas

A veces se explica EMDR diciendo que un trauma queda “atrapado en el cerebro” o “almacenado en el cuerpo”.

Estas metáforas pueden resultar comprensibles, pero no deben interpretarse literalmente.

Las experiencias traumáticas pueden dejar asociaciones persistentes entre:

  • recuerdos;
  • emociones;
  • sensaciones corporales;
  • interpretaciones;
  • estímulos del entorno.

Cuando alguna de estas señales aparece en el presente, puede reactivarse una respuesta de amenaza aunque la situación actual sea segura.

Por ejemplo, una persona que sufrió un accidente puede experimentar ansiedad al escuchar una frenada brusca.

Otra persona puede sentir miedo intenso cuando aparece una sensación física parecida a la experimentada durante una hospitalización.

En estos casos, la terapia puede trabajar sobre las asociaciones que mantienen la respuesta actual.

EMDR e hipervigilancia

Después de determinadas experiencias traumáticas puede aparecer un estado de vigilancia persistente.

La persona permanece atenta a:

  • ruidos;
  • movimientos;
  • expresiones de otras personas;
  • sensaciones corporales;
  • situaciones que recuerdan lo sucedido.

Este patrón puede formar parte de la hipervigilancia o estado de hiperalerta.

Cuando esa vigilancia está relacionada con una experiencia traumática concreta, trabajar los recuerdos y asociaciones relevantes puede contribuir a reducir la respuesta de alarma.

EMDR y ataques de pánico

Los ataques de pánico pueden aparecer con o sin una historia traumática.

En algunos casos existe una experiencia claramente relacionada con el inicio o mantenimiento del problema.

Por ejemplo:

  • el primer ataque ocurrió durante una experiencia médica;
  • una crisis apareció tras un accidente;
  • determinadas sensaciones quedaron asociadas a una situación traumática;
  • la persona teme revivir una experiencia previa de indefensión.

En estas situaciones puede valorarse el uso de EMDR dentro de un plan terapéutico más amplio.

Sin embargo, cuando el problema central es el miedo a las sensaciones corporales y a sufrir nuevos ataques, la terapia cognitivo-conductual con exposición interoceptiva cuenta con un respaldo especialmente sólido.

Desarrollamos específicamente el uso de EMDR en este contexto en EMDR en casos de ataques de pánico.

EMDR y ansiedad corporal

Una persona puede experimentar palpitaciones, mareo, opresión, temblores o sensación de falta de aire y comenzar a interpretar esas señales como peligrosas.

Si existe además una experiencia previa que ha convertido determinadas sensaciones en señales de amenaza, puede ser útil trabajar esa asociación.

Pero no toda hipervigilancia corporal requiere EMDR.

En muchos casos el tratamiento necesita centrarse principalmente en:

  • interpretaciones catastróficas;
  • comprobaciones;
  • conductas de seguridad;
  • evitación;
  • miedo a las sensaciones;
  • exposición.

¿EMDR sirve para la ansiedad generalizada?

No debe presentarse como tratamiento estándar de primera elección para el trastorno de ansiedad generalizada.

En el TAG suelen tener un papel central procesos como:

  • preocupación excesiva;
  • intolerancia a la incertidumbre;
  • anticipación de amenazas;
  • dificultad para desconectar;
  • conductas destinadas a obtener seguridad.

Cuando además existen experiencias traumáticas relevantes, EMDR podría incorporarse al tratamiento si la evaluación indica que esos recuerdos siguen contribuyendo al problema.

Pero esto es distinto de afirmar que toda preocupación crónica procede de un trauma no procesado.

¿EMDR sirve para las fobias?

En algunas personas, una fobia puede comenzar después de un acontecimiento claramente aversivo.

Por ejemplo:

  • un accidente que genera miedo a conducir;
  • una turbulencia grave que precede al miedo a volar;
  • una mordedura que desencadena miedo a determinados animales.

En esos casos puede valorarse el trabajo sobre la experiencia desencadenante.

Sin embargo, la exposición continúa siendo uno de los procedimientos psicológicos con mayor evidencia para las fobias específicas.

EMDR no debería utilizarse como sustituto automático de un tratamiento de exposición bien indicado.

¿EMDR sirve para la ansiedad por la salud?

También aquí debemos evitar generalizaciones.

Algunas personas con ansiedad por la salud han vivido experiencias médicas o pérdidas importantes que pueden contribuir a su preocupación actual.

Pero otras presentan fundamentalmente:

  • interpretaciones catastróficas de síntomas;
  • búsqueda de información;
  • visitas repetidas a profesionales;
  • autoexploración;
  • necesidad constante de tranquilidad.

Estos mecanismos necesitan un abordaje específico.

No sería correcto afirmar que la ansiedad por la salud es simplemente una forma de TEPT corporal.

¿Cómo es una terapia EMDR?

EMDR se estructura habitualmente en diferentes fases.

Entre ellas se encuentran:

  1. recogida de historia clínica y planificación;
  2. preparación;
  3. evaluación del recuerdo o diana terapéutica;
  4. desensibilización;
  5. instalación de cogniciones más adaptativas;
  6. exploración corporal;
  7. cierre;
  8. reevaluación.

Durante el reprocesamiento se combina la atención al material relevante con estimulación bilateral.

NICE especifica que EMDR para TEPT debe basarse en un protocolo validado, ser aplicado por profesionales formados y utilizar estimulación bilateral repetida durante el trabajo con recuerdos específicos. :contentReference[oaicite:3]{index=3}

¿Es necesario contar todos los detalles del trauma?

No necesariamente de la misma manera que en otros procedimientos terapéuticos.

La persona necesita identificar el material relevante y trabajar sobre él, pero el grado de verbalización puede variar.

Esto no significa que EMDR permita procesar automáticamente cualquier trauma sin entrar en contacto con el recuerdo.

Existe igualmente una activación del material traumático y un trabajo terapéutico sobre él.

¿Los movimientos oculares son lo que hace funcionar EMDR?

Este es un tema más complejo de lo que a veces se presenta en divulgación.

Existen distintas hipótesis sobre los mecanismos implicados en EMDR.

Una de las más estudiadas plantea que realizar una tarea dual mientras se mantiene un recuerdo activo puede reducir progresivamente su viveza y carga emocional.

Pero no existe consenso para afirmar que EMDR funcione porque reproduce el sueño REM o porque “sincroniza los hemisferios cerebrales”.

Por eso evitaría explicaciones neurobiológicas tajantes que no están suficientemente establecidas.

EMDR no es simplemente relajación

El objetivo no consiste únicamente en conseguir que la persona se calme.

En un tratamiento relacionado con trauma puede ser necesario entrar en contacto con recuerdos y emociones difíciles dentro de un encuadre terapéutico estructurado.

Las técnicas de regulación pueden utilizarse para ayudar a manejar la activación, pero el trabajo central se dirige hacia el procesamiento de experiencias relevantes.

¿Puede EMDR combinarse con otras terapias?

Sí.

En Ícaro trabajamos desde una perspectiva integradora y podemos combinar EMDR con intervenciones procedentes de otros enfoques cuando está clínicamente indicado.

Por ejemplo:

  • terapia cognitivo-conductual;
  • exposición;
  • Terapia de Aceptación y Compromiso;
  • mindfulness;
  • trabajo de regulación emocional;
  • intervenciones sobre apego y relaciones.

La elección no debería depender de utilizar una técnica porque el paciente “tenga ansiedad”, sino de comprender qué procesos mantienen el problema.

¿Cuándo no elegiríamos EMDR como intervención principal?

Hay situaciones en las que probablemente utilizaríamos inicialmente otros procedimientos.

Por ejemplo, cuando encontramos:

  • una fobia específica mantenida principalmente por evitación;
  • pánico centrado en el miedo a sensaciones corporales;
  • ansiedad generalizada dominada por preocupación e intolerancia a la incertidumbre;
  • TOC con obsesiones y compulsiones;
  • ansiedad social mantenida por miedo a evaluación y conductas de seguridad.

Esto no significa que EMDR nunca pueda incorporarse.

Significa que la técnica debe seleccionarse a partir del problema y no al revés.

¿Cómo sabemos si una experiencia pasada está influyendo en la ansiedad actual?

Durante la evaluación podemos explorar:

  • cuándo comenzó el problema;
  • qué estaba ocurriendo entonces;
  • qué situaciones disparan actualmente la ansiedad;
  • qué recuerdos aparecen;
  • qué sensaciones generan mayor miedo;
  • qué situaciones se evitan;
  • qué significado tienen para la persona.

No necesitamos encontrar necesariamente un gran acontecimiento traumático.

Y tampoco debemos buscar a toda costa una experiencia pasada para explicar cualquier síntoma.

La relación tiene que estar apoyada por la historia clínica y por los mecanismos que observamos en el presente.

EMDR, trauma y ataques de pánico

Cuando una experiencia traumática y los ataques de pánico aparecen claramente relacionados, puede ser útil distinguir qué parte del problema procede del recuerdo traumático y qué parte está siendo mantenida por el miedo actual a las sensaciones.

Explicamos esa relación con más detalle en trauma y ataques de pánico: cómo se relacionan.

La distinción es importante porque una misma persona puede necesitar trabajar ambos niveles.

Cómo trabajamos EMDR en Ícaro Psicología

Antes de utilizar EMDR realizamos una evaluación del problema, de la historia de la persona y de los factores que mantienen actualmente los síntomas.

La pregunta no es:

«¿Tienes ansiedad? Entonces hagamos EMDR.»

Sino:

«¿Qué está manteniendo esta ansiedad y qué intervención tiene más sentido para este caso?»

Cuando existen recuerdos perturbadores o experiencias traumáticas relevantes, EMDR puede convertirse en una parte importante del tratamiento.

Cuando predominan otros mecanismos, podemos utilizar inicialmente otros procedimientos.

Preguntas frecuentes sobre EMDR y ansiedad

¿EMDR sirve para la ansiedad?

Puede ser útil en determinados problemas de ansiedad, especialmente cuando existen experiencias traumáticas o recuerdos perturbadores relacionados con los síntomas actuales. Su evidencia más sólida se encuentra en el tratamiento del TEPT.

¿EMDR es eficaz para el trauma?

Sí. EMDR es una de las intervenciones psicológicas respaldadas por organismos internacionales para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático. :contentReference[oaicite:4]{index=4}

¿EMDR es mejor que la terapia cognitivo-conductual?

No existe una respuesta general. Depende del problema que se esté tratando. Para TEPT existen varias intervenciones basadas en evidencia, entre ellas EMDR y tratamientos cognitivo-conductuales centrados en trauma. Para otros trastornos de ansiedad, determinadas modalidades de TCC cuentan con una evidencia especialmente sólida.

¿EMDR puede utilizarse para ataques de pánico?

Puede valorarse cuando existen experiencias traumáticas o recuerdos claramente relacionados con los ataques. Cuando el núcleo del problema es el miedo a las sensaciones corporales, la TCC y la exposición interoceptiva suelen tener un papel central.

¿EMDR sirve si no recuerdo ningún trauma?

No es necesario asumir que detrás de toda ansiedad existe un trauma olvidado. Si no hay una experiencia traumática relevante, puede ser más adecuado trabajar directamente los mecanismos actuales que mantienen el problema.

¿Cuántas sesiones de EMDR se necesitan?

No existe un número universal. Depende del tipo de problema, número y complejidad de experiencias relevantes, síntomas actuales y características de cada persona. En TEPT, NICE señala que determinados protocolos suelen desarrollarse alrededor de 8–12 sesiones, aunque pueden requerirse más cuando existen múltiples traumas. :contentReference[oaicite:5]{index=5}

No toda ansiedad necesita ser explicada por un trauma

EMDR es una intervención valiosa cuando está bien indicada.

Precisamente por eso conviene evitar convertirla en una explicación universal.

No toda ansiedad procede de un trauma, no toda sensación corporal es una memoria traumática y no toda persona ansiosa necesita EMDR.

Cuando existen experiencias que continúan activando respuestas de miedo en el presente, EMDR puede ayudar a trabajar sobre ellas.

Cuando el problema está mantenido principalmente por preocupación, evitación, compulsiones, miedo a sensaciones o conductas de seguridad, otras intervenciones pueden ser más apropiadas o combinarse con EMDR.

En Ícaro Psicología utilizamos EMDR dentro de un enfoque integrador, seleccionando las técnicas en función de la evaluación clínica y de las necesidades de cada persona.

Autor

Rafael Gómez , psicólogo general sanitario de Ícaro Psicología, especializado en trauma, apego y disociación.

Referencias bibliográficas

  • Bados López, A. (2017). Trastorno por estrés postraumático: naturaleza, evaluación y tratamiento. Universitat de Barcelona.
  • Organización Mundial de la Salud. (2024). Trastorno de estrés postraumático.
  • National Institute for Health and Care Excellence. (2018). Post-traumatic stress disorder (NG116). NICE.
  • Shapiro, F. (2018). Eye movement desensitization and reprocessing (EMDR) therapy: Basic principles, protocols, and procedures (3rd ed.). Guilford Press.
  • Cuijpers, P., Veen, S. C. van, Sijbrandij, M., Yoder, W., & Cristea, I. A. (2020). Eye movement desensitization and reprocessing for mental health problems: A systematic review and meta-analysis. Cognitive Behaviour Therapy, 49(3), 165–180.